No te fíes: estos son los riesgos de desinfectar con ozono ‘casero’

El ozono es un oxidante muy potente que se usa como desinfectante, pero ningún fabricante puede garantizar por ahora la eliminación del coronavirus con este producto químico. Además, puede generar una falsa sensación de seguridad

El ozono no ofrece garantías como desinfectante contra el coronavirus

Si está usted al frente de una farmacia, un restaurante, una peluquería, un taller o una guardería, por poner ejemplos, puede que en las últimas semanas algún comercial se le haya acercado (por mail o teléfono) a contarle -y cantarle- las bondades del nuevo gas de moda. “¡Es 300 veces más potente que la lejía!”. “El mayor desinfectante según la OMS” -afirman algunos sin despeinarse-. La idea es instalar un dispositivo con el que, poco más que apretando un botón, los locales se desinfecten de forma sencilla generando espacios más seguros. Los precios de los equipos e instalaciones suelen estar entre 100 y 1000. El problema es que, cuando algo es demasiado bonito para ser verdad… no suele ser verdad.

EL OZONO AÚN NO HA PROBADO SU EFICACIA FRENTE A SARS-COV-2

Es cierto que el ozono es un oxidante muy potente que se usa como desinfectante. Pero las alusiones que hacen algunos comerciales a la OMS se extrapolan de un informe en el que no se habla en concreto de estos dispositivos sino de la capacidad del ozono para desinfectar el agua. Como sabemos, el agua no se encuentra entre las principales vías de transmisión del coronavirus y no hay necesidad de desinfectar el agua más allá de su tratamiento habitual. Es importante saber que, por ahora, esta sustancia activa no ha sido todavía aprobada a nivel europeo por lo que la administración sanitaria no puede proporcionar ningún documento bajo la legislación de biocidas que establezca su eficacia o la seguridad de su uso.

En este momento se está evaluando como sustancia activa por Alemania y Holanda pero no se ha presentado aún ningún borrador de informe de evaluación. Esto quiere decir que ningún comercial o fabricante puede garantizar por ahora la eliminación de coronavirus con ozono. Si más adelante se aprueba, todos lo celebraremos. Cuantas más armas tengamos para luchar contra el virus, mejor. Pero de momento no debe ser empleado como reclamo publicitario. Especialmente cuando existen otras alternativas. Así lo indica específicamente la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos). Por su parte, el Ministerio de Sanidad cuenta con un listado de virucidas de 49 páginas llenas de productos que han demostrado su capacidad para eliminar virus. ¿Tiene sentido desinfectar nuestro negocio con una sustancia que aún no ha probado su eficacia y que no está entre las recomendaciones de las autoridades sanitarias cuando hay cientos que sí lo han hecho?

DIFERENCIAS ENTRE DISPOSITIVOS DE OZONO “CASEROS” Y EMPRESAS AUTORIZADAS PARA DESINFECTAR CON OZONO

Es importante diferenciar entre las empresas que intentan “colocarte” un dispositivo en tu negocio (muchas de ellas nuevas o reconvertidas, que han surgido champiñones tras la Covid-19) y las empresas que previamente a esta crisis ya prestaban servicios a terceros de desinfección generado ozono in-situ en los establecimientos.

Estas últimas deben estar inscritas en el Registro de Establecimientos y Servicios Biocidas y ejercen su actividad de manera regulada (incluso en hospitales y quirófanos). Los aplicadores profesionales realizan el proceso con el local vacío y empleando equipos de protección (EPIs). Al terminar, realizan una medición para comprobar que los niveles ambientales de ozono son seguros y se ocupan de la ventilación para evitar riesgos en los trabajadores o los clientes. Los niveles seguros de ozono en el ambiente están en torno a 0,12 ppm de ozono pero para la desinfección se requieren niveles hasta 100 veces superiores.

Muy diferentes son dispositivos de desinfección que se están vendiendo alegremente para los negocios. Estos aparatos también existían antes del coronavirus para otros usos. Ya se empleaban en baños públicos o en coches porque a concentraciones de ozono más bajas son capaces de eliminar bacterias responsables de malos olores. Generan un ambiente agradable que da sensación “de limpio”.

El problema es que a concentraciones bajas no se puede garantizar que se elimine el coronavirus y a concentraciones más altas su uso puede ser peligroso, ya que a nivel “casero” el empresario no dispone ni de EPIs, ni de dispositivos adecuados para las mediciones ambientales. Esto por no hablar de los dispositivos de “flujo continuo” que presumen de estar emitiendo el gas constantemente en el negocio. El ozono nunca debe aplicarse en presencia de personas y así lo recoge literalmente el Ministerio de Sanidad en esta nota del 27 de abril. Capítulo aparte merecen otras técnicas como los túneles o arcos que nebulizan ozono con los que están fumigando incluso hasta futbolistas y que, según esta misma nota del Ministerio Sanidad, “de ningún modo” deben ser aplicados sobre personas. Una vez más, si la concentración es segura para las personas, vendría a ser algo así como rociarlas con agua bendita.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS DEL USO INDEBIDO DE OZONO?

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas tiene clasificada esta sustancia como peligrosa por vía respiratoria, irritación de piel y daño ocular. También puede reaccionar con sustancias inflamables y producir reacciones químicas peligrosas al reaccionar con otros productos químicos. Es el caso de compuestos presentes en productos comunes de limpieza o ambientadores, como el D-limoneno, con el que el ozono puede asociarse generando formaldehído, un compuesto potencialmente carcinógeno si se acumula en el ambiente.

¿POR QUÉ TRIUNFAN ESTOS APARATOS SI NINGÚN ORGANISMO OFICIAL RECOMIENDA SU USO FRENTE A LA COVID-19?

Primero porque limpiar todo con lejía es agotador y poco agradable por su fuerte olor. Es razonable intentar buscar soluciones más cómodas. Segundo porque suena más exótico frente a la competencia decir que tu establecimiento cuenta con ozono a decir que cuenta con Lejía Conejo (que por cierto, sí está en la lista oficial de virucidas). El miedo, también razonable, es que si un establecimiento cree que el ozono está eliminando el virus, gracias a esa falsa sensación de seguridad, relaje las medidas de desifección y prevención que sí son eficaces.

MAL NO PUEDE HACER… ¿Y SI SIGO CON LA LEJÍA PERO COMPRO UNA MÁQUINA DE OZONO “POR SI ACASO”?

Dejando a un lado los riesgos de la manipulación no profesional del ozono, el “por si acaso” aquí no es muy útil. El virus, como la procesión, va por dentro. Y aunque se demuestre que el ozono es efectivo frente a SARS-CoV-2 (insisto, ojalá lo sea) en el microsegundo en el que una persona positiva entra en nuestro establecimiento y deja sus gotículas de exhalación en la barra o en el mostrador, se ha roto la magia de la desinfección y hay que volver a empezar. Y si los clientes, entre ellos, o con los trabajadores, no guardan la distancia de seguridad, el ozono que hayas aplicado no neutralizará estas gotículas cuando se exhalen. Las buenas prácticas de higiene, la distancia de seguridad y el uso de la mascarilla son las medidas más eficaces en la prevención en los negocios. Ojalá las autoridades y organizaciones competentes metan mano en este melón porque bastante mermada está la economía de las empresas (especialmente de los autónomos) para que el miedo y la desinformación les lleve a dejarse el dinero que muchos no tienen en aparatos que no necesitan.

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