¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal? Síntomas, causas y cómo tratar la enfermedad

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) básicamente se refiere a la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Ambas son enfermedades crónicas inflamatorias del tracto digestivo que se presentan en forma de brotes variables e impredecibles que se alternan con periodos de remisión. Puede presentarse a cualquier edad, aunque lo habitual es que se diagnostique entre los 20 y los 30 años o entre los 50 y los 70. Afecta por igual a hombres y a mujeres.

https://www.lavanguardia.com/vida/salud/enfermedades-geneticas/20190701/463211148288/enfermedad-inflamatoria-intestinal-colitis-ulcerosa-enfermedad-de-crohn-dolor-abdominal.html

El origen de la enfermedad inflamatoria intestinal aún se desconoce aunque se apuntan causas de origen autoinmune, predisposición genética y factores medioambientales.

Los principales factores de riesgo son: la edad, ser de etnia blanca, tener antecedentes familiares, el tabaquismo, el consumo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (entre otros, ibuprofeno, naproxeno sódico o diclofenaco sódico); dieta con alto contenido en grasas y alimentos refinados; y contaminación medioambiental.

Síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal

Diferentes entre la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn

os signos y síntomas de los brotes de la EII tienen diferencias en función de cuál es la enfermedad que los causa:

– En el caso de la colitis ulcerosa: el principal síntoma es la diarrea, afecta solo al colon, la inflamación es superficial y la presencia de sangre y/o mucosidad en las deposiciones es relativamente frecuente.

– Si se trata de enfermedad de Crohn: el dolor abdominal es el principal síntoma, afecta a cualquier tramo del tubo o tracto digestivo, los estrechamientos (estenosis) y/o canales anormales (fístulas) son bastante habituales, la inflamación afecta a todas las capas del intestino y suele haber afectación del colon si aparece sangre o moco en las heces.

Diagnóstico de la enfermedad inflamatoria intestinal

Análisis de sangre, de heces y pruebas de imagen

El especialista en gastroenterología, además del examen físico y la descripción de síntomas, pedirá análisis de sangre, análisis de heces y endoscopia (gastroscopia y colonoscopia) que además de visualizar el tubo digestivo y el estado de la mucosa intestinal permita obtener muestras de tejido (biopsias). Los exámenes pueden completarse con una cápsula endoscópica para acceder a segmentos del intestino delgado a los que no se puede acceder con la endoscopia, con una ecografía, con radiografías del abdomen, tomografía computerizada (TC) y resonancia magnética (RM).

Las complicaciones que puede presentar la EII son:

– Cáncer de colon.

– Artritis.

– Lesiones de la piel.

– Inflamación ocular (uveítis).

– Colangitis esclerosante primaria.

– Coágulos sanguíneos.

De forma individual las complicaciones de la enfermedad de Crohn son: la obstrucción intestinal, la desnutrición, las úlceras en el tubo digestivo (en boca, garganta, esófago, estómago, intestinos, recto y ano), las fístulas y las fisuras anales.

Las complicaciones de la colitis ulcerosa son: la inflamación rápida y ensanchamiento del colon (megacolon tóxico), perforación del colon y deshidratación grave.

Tratamiento y medicación de la enfermedad inflamatoria intestinal

No tiene cura pero suele ser controlable

La EII no tiene tratamiento específico. Este se centra en la atención de los síntomas y, especialmente, de los brotes. Para ello se pueden prescribir antiinflamatorios como salicilatos, corticoides e inmunosupresores. Si estos no dan resultados se puede plantear la terapia biológica y la cirugía por laparoscopia.

Prevención de la enfermedad inflamatoria intestinal

Sin prevención

La EII no tiene prevención pero sí hay unas pautas recomendadas para convivir con ella como:

– Dejar de fumar.

– Tomar la medicación siguiendo la pauta prescrita y las instrucciones del laboratorio fabricante.

– Seguir una dieta saludable y equilibrada con raciones pequeñas en cada ingesta pero frecuentes. Hay que comer unas seis veces al día. La dieta tiene que ser baja en grasas y en azúcares simples. Hay que evitar el café, las comidas muy condimentadas y cocinar y limitar los alimentos muy ricos en fibra y/o que puedan producir flatulencias.

 

 

– Ser responsable del propio cuidado y del manejo de la enfermedad.

– Procurar mantenerse en un estado de bienestar emocional evitando, en la medida que proporciona el autoconocimiento, la ansiedad y la depresión.

– Evitar el estrés.

– Realizar ejercicio moderado de forma regular.

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